DOLORES DE PASIÓN POÉTICA

Por séptimo año consecutivo, Felipe Zapico transmutó un eclesiástico viernes de dolor en poético viernes de gozo. Siete veces, siete, en que dispone un viacrucis profano que, con el entierro alternativo de Genarín, son ya dos avanzadillas laicas que rompen la línea Maginot de la más estricta y solemne tradición cristiana: la semana santificada.




Pero hay más: en este séptimo encuentro del año 16, los convocados han sido asimismo 16. Y  si se suman las dos cifras (1+6) se obtiene de nuevo 7, número que representa el triunfo en la Kabalá, el enigmático libro hebreo y… atando cabos, recordemos que la principal algarabía popular de la semana de santidad en estas tierras, producir y beber sangría, se conoce como “matar judíos”. En fin, que está claro que nada de esto es fruto del azar, todo es cosa de la mente retorcida de Felipe: un criptograma frente al cristograma tradicional.

Los dieciséis poetas de este año han sido Luis Miguel Rabanal, Jorge Pascual sustituido por Esteban Gutiérrez, Gsús Bonilla, Toño Morala, Ildefonso Rodríguez, Miguel Escanciano, Silvia Abad, Víctor M. Díez, Eloísa Otero, Abel Aparicio, Vicente Muñoz, Silvia D. Chica, Xen Rabanal, Julia Conejo, Charo Acera y Felipe Zapico.  La mayoría presentes de cuerpo, salvo los dos primeros, sólo en voz de otros. 




Y las catorce (7 x 2) “estaciones de la cruz” o caminatas de fieles para orar o leer pasajes evangélicos en las iglesias, han sido reducidas a cinco (7 - 2) paradas de lectura poética, amistad y vinos. Estos lugares de culto laico han sido el espacio de Producciones Infames (Pi) y los bares Benito, El Cardo, Belmondo y Gran Café.


La ronda comenzó con una etapa prólogo, a las 9 de la noche en el espacio Pi, “en punta de frío y niebla” (Jorge Pascual). Para celebración del lugar, un conjuro de Mario Levrero, “Algo late, algo crece en el altillo, se sospecha verde, se teme con los ojos…” (Ildefonso Rodríguez); miradas, “nadie sabrá lo que vimos en la crisálida de los ojos” (Silvia Abad); la denuncia del drama de quienes están varados en las alambradas macedonias: “sólo soy un cuerpo que camina, sólo soy el final de la humanidad” (Charo Acera).




En Benito, el pistoletazo de salida resuena feroz: “¡El punto bajo la A! ¡Bajo la A el punto!…” (Felipe Zapico). Y entra: “soy el que nadie esperaba que llegase…” (Luis Miguel Rabanal en la voz de Toño Morala). Después, un haiku calmado: “traza en el papel, combate cuerpo a cuerpo, escribe: vida” (Gsús Bonilla); una génesis certera: “… y en el cuerpo están los músculos, y en el músculo el deseo” (Vicente Muñoz); y un poema, Los chopos, de Efrén Colorado, nacido de la simbiosis de Tomás Salvador, Miguel Suárez e Ildefonso Rodríguez del que hubo testimonio efímero en 1997: “No es la cantidad, a veces uno solo, detrás de la tapia… uno solo, centelleando enjuto en la hilera, es narrable, y ajusta otras voces”.




En El Cardo, brama la conciencia: “Algunos hemos nacido entre barro compartido… algunos hemos transitado por la herrumbre y el hambre, descalzos de vida…” (Toño Morala); “Donde rompe el mar, no existe el equilibrio; entre las rocas, donde muere el agua, destrozada hay, una patera” (Miguel Escanciano).




La parada del bar Belmondo se abre con Luis Miguel Rabanal de nuevo, en la voz de Felipe Zapico: “Ten piedad de mí, ten mucha piedad de mí, ten mi brazo y cose mi garganta”. Y quizá por anticipar el ya cercano final, Elena Soto en la voz de Eloísa Otero: “Amanece y canta la primera codorniz, se acuesta la Osa Mayor…”.




La última parada, el Gran Café, comenzó con: “El bosque de Velpíster está habitado por una araña que teje y desteje los hilos de la vida” (Felipe Zapico). Y Víctor M. Díez: “Somos sólo un manojo de miedos, abrimos ojos como puñales en el cartón de la noche”. Hubo aún más lecturas, una se oían y otras no; en cualquier caso, que la crónica termine con Eloísa Otero: “… sólo en el poema puedo pasar a la acción, crear un lugar donde decir: existes. Estás en mí porque yo sólo soy contigo dentro”.




Carlos Pérez - Alfaro para Bebiendo Versos 

IMÁGENES:Vicente García

© BEBIENDO VERSOS, 2016